La Scala de Milán convoca nuevas audiciones para todas las voces del coro

La fundación del Teatro alla Scala convoca audiciones para seleccionar sopranos, mezzosopranos, contraltos, tenores, barítonos y bajos, para las necesidades del coro relacionadas con la programación de la temporada en curso y de la de 2018/2019 o para producciones específicas de las mismas. A los seleccionados se les ofrecerá un contrato temporal según las exigencias de las obras programadas y siguiendo el orden que determinen las puntuaciones obtenidas. El plazo de admisión de solicitudes para las pruebas finaliza el 6 de octubre de 2018.

Pueden participar en las audiciones todos los cantantes mayores de 18 años, ciudadanos de cualquier país de la Unión Europea o, si no lo son, residentes en Italia o con estatus de refugiados y con capacidad física y legal para desempeñar el puesto. Los candidatos deben inscribirse cumplimentando el formulario que aparece en la web del teatro y al que se puede acceder pinchando en este enlace, añadiendo un currículo detallado en el que consten los estudios realizados, los títulos profesionales y artísticos, y cualquier actividad artística en la que hayan participado. Los aspirantes deberán concurrir a las pruebas provistos de su documento de identidad o pasaporte.

Se informará mediante correo electrónico a los candidatos si han superado la preselección y el lugar y fecha de las pruebas. Los elegidos deberán interpretar en la prueba final: dos arias de ópera, al menos una de las cuales estará en italiano, elegidas por el aspirante; un aria de concierto o de oratorio, también elegida por él o ella; unos ejercicios de vocalización y lectura a primera vista con y sin acompañamiento, y los siguientes fragmentos de obras corales:

- 'Liberame, Domine' del Réquiem de Verdi (edición crítica de Ricordi) desde la página 207 hasta la 236 (Requiem aeternam).
- 'Gli arredi festivi' de Nabucco de Verdi.
- 'Quando corpus morietur' del Stabat Mater de Rossini.
- 'Wie lieblich sind deine Wohnungen' del Réquiem alemán de Brahms. Todas ellas en las ediciones revisadas de Ricordi.

El teatro se reserva el derecho de someter a revisión médica antes del inicio del trabajo a los candidatos seleccionados.

GRANDES CANTANTES DEL PASADO

Alberto de Gorostiaga nació en la popular calle Bilbaina de San Francisco el 8 de abril de 1880, y se inició en la vida artística con un grupo de amigos en el Instituto. Teniendo la ópera como destino, viajó a Barcelona y de allí a Milán donde adoptó el nombre de "Alberti de Gosostiaga". A principios de siglo formó en una compañía lírica italiana y cantó en Holanda en la primera representación de “Madame Butterfly”, en 1903. También actuó en el Liceo de Barcelona, cantando “Cavalleria rusticana” en San Sebastián y en diversas naciones de Europa. Su amplia actividad fue bien conocida en Bilbao como empresario de ópera, ya que formó empresa con varios compañeros de juventud y consiguió contratar en 1914, para actuar en Bilbao, al célebre tenor Caruso, si bien no llegó a verificarse esta representación por haberse declarado la guerra. Se estableció en París como maestro de canto y allí fue presidente de la Casa de España y fundador del Aero Club francés en 1903. Fue considerado como el mejor maestro de canto. Su fama se extendió pronto por todo el mundo, y así lo afirmó el tenor Lauri Volpi en su libro “El equívoco”, y se confirmó en otras muchas publicaciones americanas y francesas. Fue a Hollywood contratado por diversas casas de películas, y allí fue protector de Lily Pons, de Grace Moore, de Jeanette Mac Donald y de otras grandes figuras de la pantalla. Dirigió la parte vocal de varias películas de su discípula predilecta Lily Pons. Don Alberto de Gorostiaga, a quien el Gobierno francés concedió todas las condecoraciones civiles, además de poseer otras muchas que le otorgaron en Italia, en Túnez y en España, ingresó en la Orden de Alfonso X el Sabio en 1947. Sintiéndose ya enfermo, en 1957, regresó a Bilbao y murió un mes más tarde en el Hotel Carlton donde solía residir cuando viajaba a su ciudad natal.

 

Florencio Constantino (Ortuella, Vizcaya, 9 de abril de 1869 - Mexico D.F., 19 de noviembre de 1919) fue un tenor español.

En su juventud trabajó como mecánico naval. Tras cumplir el servicio militar emigró a Argentina, donde trabajó en su oficio y llamó la atención su capacidad para el canto. Comenzó a recibir clases de canto con Leopoldo Stiatesi, alumno de Francesco Lamperti  y debutó en Montevideo en 1892 cantando en La Dolores, de Tomás Bretón (aunque hay alguna referencia de que pudo haber cantado, ya en 1899, en La favorita, también en Montevideo).

El empresario tabaquero Manuel Méndez de Andés le tomó bajo su protección, pagándole una ampliación de estudios de canto en Italia. ¿ Al poco tiempo consiguió un contrato en el Teatro Ponchielli de Cremona, comenzando una exitosa carrera por los teatros de Italia, que amplió a los de Holanda y Alemania. Se especializó en los papeles de tenor de Rigoletto, La traviata, Il barbiere di Siviglia, La favorita,Les Huguenots, Ernani o La Gioconda. En 1899 es contratado con la compañía del Teatro Real de Madrid, donde debutó en el Duque de Rigoletto, apareciendo allí hasta 1905 con gran éxito.

Posteriormente viaja por Polonia y Rusia, donde coincide con Luisa Tetrazzini, Salomea Kruszelnicka, Mattia Battistini y Josefina Huguet. En 1905 se presenta en el Theater des Westens de Berlín con el Duque de Mantua y Manrico, y en 1906, en el Covent Garden de Londres se alterna con Enrico Caruso en Rigoletto.

A partir de 1906 se traslada a Norteamérica, donde debuta con Carmen en Nueva Orleans. A partir de este debut comienza a parecer con las principales compañías norteamericanas. En 1908 cantó con Luisa Terrazzini en la Manhattan Opera Company. En 1909 participó en la apertura de la ópera de Boston, cantando en La Gioconda junto a Lillian Nordica y Louise Homer. En 1909 y 1910 actúa en el Metropolitan Opera de Nueva York y el Teatro Colón de Buenos Aires. En 1912 participa en una compañía itinerante argentina, y en 1915 aparece por última vez en Los Angeles.

En los últimos años de su carrera se vio envuelto en diversos incidentes. Fue denunciado por romper su contrato con la Manhattan Opera Company, y después por causar un accidente al bajo Giovanni Gravina, que perdió un ojo durante una lucha con espadas en una representación. En 1918 fue despedido de la ópera de Boston por aparecer bebido en una representación. Posteriormente desaparece de los grandes teatros, y llegan noticias de que ha caído en el juego y la bebida,  siendo internado en una clínica psiquiátrica para indigentes de México D.F. tras ser encontrado inconsciente tirado en la calle. Falleció en la clínica en 1919.

En Bragado construye, a manera de homenaje, el teatro Florencio Constantino. Con capacidad para 2200 personas, constituye la sala teatral más importante del centro y noroeste de la provincia, con una riqueza arquitectónica donde su sala acústica es acogida con gran mérito por grandes profesionales del arte escénico.

Se inauguró el 25 de noviembre de 1912, con la puesta en escena de la opera Aìda, de Verdi, que el mismo Constantino, su fundador, interpretó, acompañado por un conjunto de cantantes llegados de la Capital Federal, los que actuaron a sala repleta y que terminó con una ovación. Debido a su belleza arquitectónica y a su calidad acústica, es uno de los teatros más reconocidos del país. Fue diseñado como una copia del famoso teatro de la ópera "La Scala de Milán", pero debido al derrumbe de su frente, el 19 de diciembre de 1979, sufrió modificaciones durante su reconstrucción, ganando la fachada que hoy mantiene. La sala durante el año 2010 fue usada como suplente para obras del Teatro Colón de Capital Federal.

Recientemente el teatro fue re inaugurado y re modelado al cumplirse sus 100 años de vida, depositándose allí los restos de su creador, el tenor Florencio Constantino, a esos actos acudió el alcalde de Ortuella, en representación de su pueblo, invitado por parte de su homólogo argentino el intendente de Bragado

Se inauguró el 25 de noviembre de 1912, con la puesta en escena de la opera Aìda, de Verdi, que el mismo Constantino, su fundador, interpretó, acompañado por un conjunto de cantantes llegados de la Capital Federal, los que actuaron a sala repleta y que terminó con una ovación. Debido a su belleza arquitectónica y a su calidad acústica, es uno de los teatros más reconocidos del país. Fue diseñado como una copia del famoso teatro de la ópera "La Scala de Milán", pero debido al derrumbe de su frente, el 19 de diciembre de 1979, sufrió modificaciones durante su reconstrucción, ganando la fachada que hoy mantiene. La sala durante el año 2010 fue usada como suplente para obras del Teatro Colón de Capital Federal.

Recientemente el teatro fue re inaugurado y re modelado al cumplirse sus 100 años de vida, depositándose allí los restos de su creador, el tenor Florencio Constantino, a esos actos acudió el alcalde de Ortuella, en representación de su pueblo, invitado por parte de su homólogo argentino el intendente de Bragado.

 

Isidoro Fagoaga

Tenor de fama mundial. Nació en Bera (Navarra), el 4 de abril de 1893. Falleció en San Sebastián, el 16 de marzo de 1976.

Estudió música merced a una beca que le concedió la Diputación Foral de Navarra. Los tenores Tita Rufo y el bilbaíno Florencio Constantino, advirtiendo sus facultades, le decidieron a dedicarse al canto. Debutó en la capital de Bizkaia con Amaya, de Guridi, y en Madrid, con Sansón y Dalila. Integró la gran compañía que acaudillada por María Llácer y el maestro Arbós realizó gira por España. Fagoaga marchó a Milán y lo escrituraron para en Nápoles sustituir a un tenor que había fracasado con La Walkiria, la que se representó ocho veces más cantada por el joven Fagoaga, que triunfó plenamente, como asimismo en Parma. Se informó de ello Arturo Toscanini, que precisaba un buen tenor para la temporada de la Scala, de Milán; lo escuchó, quedó admirado de su bella voz y estilo y lo contrató; durante once años, en el coliseo milanés interpretó cientos de veces los personajes wagnerianos. Parsifal lo cantó bajo la dirección del famoso director de orquesta nombrado; representó todas las óperas de Wagner en los teatros operísticos italianos.

Invitado por Sigfrido Wagner, Fagoaga se desplazó a Bayreuth; entusiasmó al hijo del autor de Lohengrin, hicieron gran amistad y Sigfrido le sugirió cantar las obras de su padre en alemán, lo que hizo poco después en Francfort con El ocaso de los dioses. Si bien Fagoaga se especializó en la producción de Wagner, abordó las de otros compositores e hizo verdaderas creaciones de Boris Godunov, Sansón y Dalila, Norma... Su nombre aparecía en los carteles junto a los de los célebres Pertile, De Angelis, Rosa Raissa, Merli, Gigli... La época americana de Fagoaga de 1925, en la temporada lírica del teatro Colón de Buenos Aires, duró tres meses. Fagoaga sugirió al empresario el estreno de Amaya. Los tres días de esta obra fueron apoteósicos. Al estreno asistieron el maestro Guridi y el presidente Hipólito Irigoyen, "el peludo". Afluyeron vascos de toda Argentina y hasta del Uruguay. En esta temporada estrenó también la ópera sudamericana Tabare, con letra de Zorrilla San Martín y música de Schiuma. Hizo, asimismo, la temporada lírica de 1929. A raíz de la guerra del 36 se traslada nuevamente a Buenos Aires desde San Juan de Luz, pero dedicándose sólo a la vida intelectual. Reanuda allí la publicación de la revista Gernika que editaba en Baiona. La edición argentina alcanza desde el número 16 hasta el 25 en 1953. La colaboración en la revista que él mismo sostiene alcanza 37 artículos. Su actividad intelectual le había llevado además a ser uno de los colaboradores iniciales de la revista Eusko-Jakintza, que agrupaba en la zona de Baiona a los intelectuales vascos exiliados, bajo la dirección de D. José Miguel de Barandiarán. Siempre le atrajo la literatura; escribía sus impresiones sobre las ciudades que visitaba, que le eran publicadas en Il Corriere della Sera.

Retirado del canto y residente en San Sebastián, intensificó su actividad literaria y de investigación; en Buenos Aires publicó (Ekin) dos trabajos importantes: Pedro Garat, el Orfeo de Francia (1948) y Domingo Garat, el defensor del Biltzar (1951). Colabora en los suplementos de La Prensa, de la capital de la República Argentina. En la Bella Easo, la Editorial Auñamendi le tiene impreso: Retablo Vasco (1959) (en el que se ocupa de Huarte, Rável, Paoli, Gayarre y Eslava), y Unamuno a orillas del Bidasoa y otros ensayos (1964).

Ha pronunciado conferencias, en la Universidad de Oñati sobre Víctor Hugo y el País Vasco, y en Tolosa en torno a Grandmontaigne. En La Musique Representative Basque, Pierre Garat le chanteur y Músicos argentinos de estirpe vasca, su fluida y documentada palabra ha sido llevada a la letra impresa. Fagoaga, que se relacionó con Unamuno y Pío Baroja, ha afirmado: "Cuando cantaba no era feliz y ahora con la literatura, si". Sus dos últimas publicaciones fueron Los poetas y el País Vasco (San Sebastián, 1969) y El teatro por dentro (Bilbao, 1971). Para aquilatar su labor como ensayista, bastaría con citar algunos de sus trabajos que han visto la luz en las páginas de diferentes periódicos y revistas: El elemento vasco en la vida y en la obra de Cervantes; El P. Larramendi en el Parnaso: Un arquetipo de patriota romántico; José María Iparraguirre, en el que de forma sugestiva hace alusión a los cuatro momentos musicales o estados del alma. Esto es: el simbolismo del "Guernikako Arbola", el canto a la Madre (Nere amak baleki ), el canto de Partida (Agur, Euskal erria'ri ) y el Retorno (Nere etorrera ); Mozart y Arriaga; Beethoven y La Batalla de Vitoria, y A propósito de Goethe en Euskera. Con ocasión de su fallecimiento, Juan Thalamas publicó una completa noticia biográfica en el Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, 1976, XXII, 3-4, pp. 343-413.

Bilbao le dedicó una calle en 1983.

GLORIA DE VIVALDI EN L´OSPEDALE DELLA PIETÀ

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